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De los personajes extremos

Editorial

En Curtocircuíto 2018, los personajes extremos aparecen como hilo de unión entre Ulrich Seidl, Roberto Minervini y Bertrand Mandico. Personajes hipersexualizados, violentos y fanáticos se dan cita en las retrospectivas de esta edición.

Dog Days, de Ulrich Seidl

Siempre intentando abrir nuevas lecturas del cine a la vez que se busca poner en valor cineastas ya consagrados, las retrospectivas de Curtocircuíto suelen juntar diferentes maneras de filmar. Sin embargo, bajo la piel, de forma casi invisible, aparecen uniones, caminos por recorrer que nos permiten saltar de un autor al otro. En este 2018, los personajes extremos aparecen como hilo de unión entre Ulrich Seidl, Roberto Minervini y Bertrand Mandico. Personajes hipersexualizados, violentos y fanáticos se dan cita en las retrospectivas de esta edición.

Que Ulrich Seidl dijese que lo de Trump ya se veía venir no es algo que coja por sorpresa a los espectadores del austriaco; si hay alguien con capacidad para penetrar y descifrar a las personas más extremas, ese es Seidl. En su filmografía conviven beatos, sadomasoquistas, coleccionistas de memorabilia nazi y enanos. Seidl, haciendo bandera del plano fijo, es capaz de entrar dentro de cada una de estas personas para captar su esencia. Cínico para algunos, la virtud del responsable de películas polémicas como Die Letzten Maenner es conseguir superar el sistema de “mosca en la pared” de directores como Frederick Wiseman, y acompañar a sus protagonistas por donde ellos consideran sin censurar o juzgar. Entrar en la obra de Seidl es hacer un ejercicio de autoconocimiento, ya que son nuestros prejuicios y nuestras ideas preconcebidas las que nos ponen en una situación incómoda, no el realismo o la naturalidad que el director consigue.
 

The Bosom Friend, de Ulrich Seidl.
 
Visceralmente opuesto a este realismo, Bertrand Mandico emerge como un Rey Midas hipersexualizado capaz de convertir cualquier historia en una nebulosa psicodélica poblada por genitales de todo tipo. Su cine mezcla narrativas sencillas con universos extremadamente estetizados. En este contexto los personajes de sus películas resultan seres excesivos que hacen parte de lugares inverosímiles e igualmente desmesurados, van desde cabarets donde el número principal es una especie de colonoscopia hasta ahorcamientos públicos pasando por triángulos de amor protagonizados por dos actrices y un cerebro fálico que surge en la naturaleza. Todo esto conforma una galaxia de imágenes que van de las pesadillas a las fantasías sexuales más freudianas, que convierten las películas de Mandico en únicas.
 
Notre-dame des Hormones, de Bertrand Mandico.
 

Lejos de esta estética tan marcada y artificiosa, Minervini navega entre la ficción y el documental para retratar la América más profunda. El italiano se acerca al rural del sur estadounidense para filmar el estado de esa sociedad desde historias, aparentemente, sencillas: historias alrededor de la juventud, del amor, del abandono. Es un cine que, en esta toma de pulso con la realidad: el fanatismo patriótico de aquellos olvidados por su país, y la esperanza improbable de aquellos que quieren llegar allí. Minervini filma una realidad que no queremos ver, una realidad polarizada y racista donde la ignorancia es un valor que se exhibe incluso desde la Casa Blanca y desde la que se incita a un fanatismo que hace bandera del uso de armas en nombre de la defensa personal, mientras calman sus problemáticas mentes en los paraísos artificiales creados por las drogas o la religión. Ante esto, y frente a la frialdad del encuadre fijo y simétrico de Ulrich Seidl que parte de una rigidez que adquiere más fuerza con la duración del plano, el italiano se acerca a la realidad desde una perspectiva más próximo, buscando no tanto la redención como la comprensión de las mentes de los protagonistas.

Louisiana (The Other Side), de Roberto Minervini.


Tres formas de aproximarse a los espacios máis oscuros del carácter humano que hacen visible el interés de Curtocircuíto por moverse por las brechas, iluminando aquellos recónditos espacios donde la sociedad y la mente humana solo se muestran de forma sincera y honesta ante el cine.